Considero que los comportamientos más necesarios son:
Mantener la calma ante una situación de crisis. El orientador va a enfrentarse a situaciones que surgen de forma improvisada que requieren rápida actuación. Para que la situación se desarrolle de forma favorable dentro del caos es necesario mantener la calma y pensar de forma detenida.
Saber cómo reforzar y corregir actuaciones correctas e incorrectas. Es importante para mantener buenas actuaciones y desechar las que no son válidas. Además crea un buen ambiente.
Tener destrezas como mediador. También es muy importante para la solución de problemas y para hacer que las dos partes implicadas cooperen con la solución.
Combinar poder y carisma. El orientador debe tener el poder de lo que le corresponde, lo que no debe confundirse con un dictador ni con una persona que trabaja de forma solitaria. Además, debe saber hablar y atrapar a los demás.
1) No tiene ideas claras de las cosas, no sostiene dichas ideas y cambia constantemente de dirección.
El orientador se ha encontrado con un caso de superdotación intelectual. Primero ha propuesto una adaptación curricular pero una vez que se ha empezado a trabajar en ello ha decidido que realmente lo mejor es trabajar de otra forma para mantener la motivación de la alumna.
2) No suele tener una personalidad atractiva.
Muchos profesores se quejan del mal humor del orientador y manifiestan que muchas veces parece desganado e incluso enfadado. Incluso al contarle algunos problemas ha mostrado despreocupación casi absoluta.
3) Siempre decide por sí mismo, no comunica las decisiones.
La orientadora considera que al ser ella quien es, tiene más conocimientos sobre ciertos temas y por eso cree que no debe escuchar otras propuestas. Finalmente decide sin consultar a nadie.
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